La llegada de estas aves revoluciona Melincué: enterate de todo lo que necesitás saber para vivir una experiencia natural única.
Son muchas las personas que reniegan del invierno y sus fríos hostiles. Pero es durante esta etapa también donde suceden espectáculos maravillosos, como por ejemplo la llegada de los flamencos a la Laguna de Melincué en Santa Fe.
Naturalmente mágico
Si nos centramos en los datos netamente técnicos, la laguna de Melincué conforma una cuenca endorreica casi rectangular de unos 50 kilómetros de ancho, que hasta tiene adjudicada la categoría institucional de Reserva de Usos Múltiples.
De hecho, constituye un humedal de relevancia no solo a nivel regional sino que también continental, al punto que conforma un ambiente muy importante para especies residentes y migratorias. Aquí es donde sucede la magia…
Porque el flamenco andino, especie que es considerada la más rara de las cinco que existen a nivel mundial, es una de las aves que a partir de julio a estas aguas como parte de su extenso camino de migración. Y allí sí, el gran espectáculo para amantes de la naturaleza y el medio ambiente.

En concreto, este flamenco es más grande que el austral y tiene el pico de color negro. Dado que suelen buscar zonas para descansar en tranquilidad, el horario del amanecer es muy bueno para visualizarlos bien de cerca”.
Algunos tips para verlos de la mejor manera: mantener una distancia de 30 metros y llevar ropa que sea similar al entorno (colores oscuros, que no sean llamativos).
Un poco más sobre Melincué
Ubicada al sur de la provincia de Santa Fe, esta localidad supo ser un fortín militar. Sí, hablamos del siglo XVI y de hecho, una de las historias firma que se llama así porque en ese lugar vivía un respetado cacique llamado Melincué.
Si bien la ya mencionada laguna es uno de los principales lugares turísticos, tiene en su haber otros sitios de interés para vivir una estadía inolvidable. A saber…
El mangrullo (que fue declarado Monumento Nacional), el museo histórico cultural y regional, la plaza Manuel Belgrano y los paseos de la defensa norte y sur. Estos últimos son terraplenes construidos para impedir el ingreso del agua y hoy fueron reconvertidos en paseos recreativos en un marco de tranquilidad y relax.







