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	<title>talampaya archivos - Revista Un Camino</title>
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		<title>Talampaya y Valle de la Luna: la dupla imperdible</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Revista Un camino]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Jul 2024 06:47:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La Argentina tiene paisajes descomunales y en Cuyo dos obras de la naturaleza que se encuentran a poca distancia para descubrir en un mismo circuito. Paisajes asombrosos, vestigios de animales prehistóricos y esculturas de piedra, arcilla y tierra rojiza talladas hace miles de años. En el norte de San Juan y el sur de La Rioja hay dos escenarios naturales que parecen ser de otro planeta y que comprenden un mismo circuito turístico: el Valle de la Luna y Talampaya, ambos Patrimonio de la Humanidad (UNESCO). En San Juan, la naturaleza lleva trabajando algo más de 220 millones de años. Es el Parque Natural Provincial Ischigualasto (cuyo significado es “lugar sin vida”), emplazado a 330 km de San Juan capital y a 75 km de la localidad de San Agustín del Valle Fértil. Este pequeño pueblo es la base de partida de las excursiones que permiten conocer Ischigualasto, popularmente conocido como “Valle de la Luna”. Este fascinantemente extraño lugar ocupa unas 62 mil hectáreas. Recorrer Ischigualasto significa posar los pies sobre los mismos caminos que hace 180 millones de años recorrieron los dinosaurios. El suelo de aspecto lunar y las particulares geoformas esculpidas por el agua, el sol y el viento sobre las rocas a lo largo de millones de años, hacen de este un sitio muy particular: visitarlo permite espiar la evolución de la Tierra. Pero su importancia radica en el valor científico de los hallazgos paleontológicos realizados en el lugar, donde se encuentra una secuencia prácticamente completa del Período Triásico (superior, medio e inferior) de la Era Mesozoica. El trayecto por Ischigualasto En el ingreso a Ischigualasto, el Cerro Morado sorprende con sus paredes enormes; aunque para obtener las mejores panorámicas hay caminatas hasta su cumbre. En la cima se avistan cóndores y se observa la particular vegetación del lugar: especies de monte, cactáceas, retamas y jarillas. Entre ellas deambulan guanacos, zorros y vizcachas.&#160; El Parque cuenta con un circuito turístico de 40 km que pueden recorrerse en auto propio en caravana con un guía y lleva 3 horas de duración. Durante el paseo se realizan paradas para tomar las infaltables fotografías en las estaciones: El Gusano, Valle Pintado, Cancha de Bochas, El Submarino y El Hongo, donde se descubre el trabajo sereno, permanente pero inclaudicable, de la naturaleza: las piedras presentan aquí extrañas y misteriosas formas. A mitad de camino se encuentra el Museo de Sitio Dr. William Sill, donde los visitantes pueden tomar conciencia del valor científico de Ischigualasto. Por otro lado, se organizan tours de luna llena, ya que en la oscuridad sanjuanina la luz del satélite terrestre vuelve a Ischigualasto aún más deslumbrante. Recorrer el valle Pintado y observar las caprichosas geoformas (El Submarino, La Esfinge, Las Bandejas, El Hongo) es una experiencia única e inolvidable. Talampaya El Parque Nacional Talampaya se encuentra al sudeste de la provincia de La Rioja, en el km 144 de la RN 76. Villa Unión es la localidad más cercana (59 km), con sitios de alojamiento y lugares gastronómicos; aunque dentro del Parque, el área de servicios de Cañón de Talampaya cuenta con un camping y proveeduría, por lo que es posible pernoctar en este descomunal paisaje y ver las noches estrelladas.  Desde el Valle de la Luna hasta el acceso a Talampaya son solo 70 km. Los tickets de las excursiones se adquieren exclusivamente en la página web (www.talampaya.com). Al igual que Ischigualasto, el Parque Nacional Talampaya alberga una amplia gama de antepasados de mamíferos, así como vestigios de dinosaurios y plantas. Juntos conforman el conjunto continental de fósiles más completo del mundo. Con paredes de más de 100 metros de altura y formaciones rocosas espectaculares, el Parque Nacional Talampaya invita a viajar a la prehistoria en un paisaje que parece salido de una película de ciencia ficción. Sus senderos son aptos para todas las edades. En combo o en 4&#215;4, hay recorridos guiados por el cañón para maravillarse con sus enormes paredones rojizos, geoformas y petroglifos. El “Sendero del Triásico” es el camino peatonal autoguiado. Unos 250 metros te llevan a dimensionar el tamaño real de los dinosaurios que habitaron la zona. Algunos paseos por el Parque se pueden hacer en bici.&#160; Las noches de luna llena se organizan recorridos para vivir una experiencia única.&#160; También hay diferentes trekkings en el cañón de Shimpa, la quebrada de Don Eduardo y el Gran Mirador; todos con guías habilitados. Por Silvina Baldino</p>
<p>La entrada <a href="https://revistauncamino.com.ar/talampaya-y-valle-de-la-luna-la-dupla-imperdible/">Talampaya y Valle de la Luna: la dupla imperdible</a> se publicó primero en <a href="https://revistauncamino.com.ar">Revista Un Camino</a>.</p>
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		<title>Un CLÁSICO que nunca ENVEJECE: PARQUE NACIONAL TALAMPAYA, naturaleza y prehistoria en ESTADO PURO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Revista Un camino]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Aug 2023 14:21:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destinos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una de las Siete Maravillas Naturales de la Argentina, ofrece un espectáculo único para todos los sentidos, con la imponencia de sus rojos cañones de tierra y piedra, la fauna salvaje que puebla su arenoso paisaje, y los maravillosos tesoros ocultos de sus yacimientos paleontológico y arqueológico que atrapan a los casi 100 mil visitantes que año a año recorren el lugar. La Rioja es un reservorio único de bellezas naturales, de tesoros patrimoniales, de hechos históricos destacados y de un acervo cultural reconocido en todos los rincones del país. Las alturas cordilleranas impactan con sus paisajes de nieve y viento; la Capital ofrece los eventos culturales y religiosos que la identifican en el país; los llanos del sur cobijan gran parte de la lucha federal de la Patria. Talampaya, clásico de clásicos Pero un recorrido por La Rioja no puede pasar por alto uno de los productos turísticos más destacados del norte argentino, el Parque Nacional Talampaya, ubicado en el departamento General Felipe Varela y a unos 215 kilómetros de la capital provincial. La experiencia puede vivirse durante todo el año, pero el calor intenso que caracteriza a la zona hace que la temporada más agradable de visitación sea entre los meses de marzo y noviembre. Para llegar a Talampaya desde la ciudad de La Rioja, vía transfer o en automóvil particular, debe tomarse la Ruta Nacional 38 durante 70 kilómetros hacia el sur hasta la localidad de Patquía, desde allí hacia el oeste por la Ruta Nacional 150 por otros 60 kilómetros hasta el cruce con la Ruta Nacional 76, y finalmente, seguir hacia el norte por casi 80 kilómetros hasta el portal de ingreso al Parque Nacional. El color rojizo de la tierra que le da a este valle un aspecto lunar contrasta con las alturas de la precordillera hacia el oeste y el majestuoso nevado del Famatina hacia el norte, preparando al viajero a vivir una experiencia inolvidable. Los servicios del PN Talampaya El concesionario del Parque ofrece distintos servicios para quienes acceden al predio, con un restaurante de primer nivel y las mejores instalaciones para aclimatarse al lugar y esperar entrar al Cañón del Talampaya. Además de recibir toda la información necesaria, registrarse para la guiada o comprar los mejores productos regionales de la provincia, hay un atractivo previo impactante: el Sendero del Triásico, un paseo por una muestra realista con una docena de especies de grandes dinosaurios que habitaron esta zona del país, una de las más ricas del mundo en vestigios paleontológicos. Ahora sí, nos preparamos para los recorridos por el interior del Cañón que se ofrecen desde el Parque Nacional, con cuatro circuitos de diferente duración y longitud, todos a bordo de vehículos especiales disponibles para estas travesías. Cañones de Talampaya El Cañón emerge del río que lo cruza y baña sus costas encajonadas. Los bruscos cambios de temperatura han generado este cincelamiento natural que ha producido la rotura de grandes placas tectónicas durante un período de más de 250 millones de años de evolución. Sitio de extrema belleza, el desierto se impone por sus suelos variados y sus colores únicos. Dentro del Parque Nacional Talampaya, el sector del Cañón es el atractivo más importante y de mayor belleza escénica, y donde las actividades se desarrollan en horarios y grupos organizados, siempre acompañados de un guía local lo que ha permitido mantener el recurso turístico en excelentes condiciones de conservación y preservación. La gran amplitud térmica predomina tanto en verano como en invierno. Son frecuentes las sensibles variaciones de temperatura durante el día, y con respecto a la noche las diferencias son notorias. Los veranos son cálidos, con máximas que pueden superar los 38º C de sensación térmica al sol, e inviernos con mínimas de 0 º C y en algunas oportunidades bajo cero, mientras que los meses con probabilidad de temperaturas más bajas van de junio a septiembre. Los vientos soplan en este lugar durante todo el año, siendo los más frecuentes los del cuadrante noroeste, oeste, y sudeste, y es el viento zonda uno de los más enérgicos. Esta zona se caracteriza además por su bajo porcentaje de humedad ambiente, salvo en verano cuando suelen producirse lluvias, que tienen un promedio anual de 150 a 170 mm. En caso de lluvia o viento zonda se cierra el acceso a excursiones dentro del Parque Nacional. Una vez arriba de los cómodos y modernos vehículos que pone a disposición el concesionario del Parque, se inician los trayectos que tienen paradas en cada una de las estaciones donde se realizan pequeñas caminatas para interactuar con la espectacular naturaleza del lugar. Los impactantes paredones de Talampaya A través de enormes paredones rojizos de 150 metros de altura, la excursión invita a conocer la irregularidad de las paredes que se abren y cierran a cada paso, brindando una atmósfera de ensueño al viajero. Los Petroglifos, el Jardín Botánico, la Catedral Gótica, el Monje, el Cañón de Shimpa y los Balcones son los atractivos más conocidos del Parque, cada uno un verdadero viaje a los orígenes naturales de nuestro planeta. Talampaya alberga una amplia gama de antepasados de mamíferos, así como vestigios de dinosaurios y plantas, que ilustran la evolución de los vertebrados y las características de los paleoambientes del período Triásico. El Cañón de Talampaya recibe aproximadamente 100 mil personas al año, una cifra que se incrementó drásticamente en el último año gracias a la reactivación turística pos pandemia. El número de visitantes aumenta durante los meses de invierno, aunque en el otoño y primavera empiezan a ser cada vez más frecuentes. ¿Es necesario reservar para visitar Talampaya? Es necesario realizar reserva previa a través del sistema online del concesionario para poder asegurar su lugar en las excursiones, ya que existe una capacidad de carga limitada por día de visitantes. En 1893 el geólogo Alfrid Stasmed realizó en territorio riojano un gran hallazgo: los campos de Talampaya, y más de 70</p>
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		<title>TALAMPAYA &#8211; UN GIGANTE DE 250 MILLONES DE AÑOS</title>
		<link>https://revistauncamino.com.ar/talampaya-un-gigante-de-250-millones-de-anos/</link>
		
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		<pubDate>Thu, 01 Aug 2019 16:47:46 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>EN LA PROVINCIA DE LA RIOJA, ENTRE PAREDONES ROJIZOS, SUS FARALLONES RELATAN LA HISTORIA DEL REPTAR DE LOS PRIMEROS DINOSAURIOS HASTA LOS PASOS DEL HOMBRE PRIMITIVO. UN VIAJE A LOS ORÍGENES DE LA TIERRA MISMA. El Parque Nacional Talampaya es la perla turística emblemática en esta tierra federal, donde la historia signó un pasado enriquecido por pueblos originarios, y donde la naturaleza socavó cada rincón en sus rocas dejando al descubierto huellas del origen de la vida. El inapelable trabajo del viento y la erosión han dado forma a cada recodo del paisaje otorgándole caprichosas esculturas naturales de gran tamaño, fuera de toda escala humana, en ese inmenso desierto rojo, dando nombres propios a “El Murallón”, “Los Cajones” y “Ciudad Perdida”. Farallones protagonistas de 250 millones de años en estas tierras por las que reptaron los primeros anfibios al emerger de las aguas, allí donde también descansa el lagarto somnoliento –osamenta encontrada del Lagosuchus talampayensis, uno de los dinosaurios más antiguos jamás hallado. Huellas del triásico. Un nuevo circuito cuenta la historia de los primeros habitantes de ese período a lo largo de una senda de 230 metr dispuestas junto a pérgolas con bancos y señalética interpretativa, que permite conocer en detalle las características particulares de la flora y fauna que habitó en estas tierras. En la temática dispuesta se hace un recorrido por quienes antecedieron a los dinosaurios, ejemplares primitivos como el Lagerpenton chañarensis y el Lagosuchus talampayensis. Un Centro de Interpretación Paleontológica complementa este viaje a la prehistoria. EL INAPELABLE TRABAJO DEL VIENTO Y LA EROSIÓN HAN DADO FORMA A CADA RECODO DEL PAISAJE. Magia y misterio en cada recorrido. Esta excursión a través de los enormes paredones rojizos del Cañón de Talampaya, comienza por el cauce del Río Seco Talampaya, con trayectos en modernos vehículos que detienen su marcha en cada estación para hacer breves caminatas e interactuar con la espectacular naturaleza del lugar. En la primera estación, Petroglifos, se puede descubrir el lenguaje de nuestros antepasados prehistóricos en grabados milenarios sobre la piedra, así como los rastros de otras culturas en los extraños y misteriosos morteros de piedra enclavados allí. Para llegar a la segunda estación, El Jardín Botánico, hay que caminar por un bosque representativo de la ecorregión del monte, hasta llegar a la Chimenea, una geoforma característica tubular de 150 metros de altura, donde se puede escuchar el famoso “eco de Talampaya”. La tercera estación es La Catedral Gótica, un inmenso muro vertical de piedra en la pared sur del cañón. La última, El Monje, es una formación rodeada por piedras erosionadas de 40 metros de altura. El lugar es sobrecogedor e impactante y es el final de esta tradicional excursión, regresando al sitio de partida por el mismo camino transitado anteriormente. Contacto íntimo con la naturaleza. Un safari a bordo de un camión 4&#215;4 te permite disfrutar a pleno la experiencia de sentir la naturaleza y la inmensidad del cañón. En este vehículo de doble piso, y mientras saboreás un catering especialmente preparado para la ocasión, podés vivir la sensación de ser único protagonista de la historia narrada en primera persona. Complejos y arenosos caminos con la adrenalina propia de sentirte el centro de una experiencia intransferible. Un viaje hacia la aventura. Provistos de un par de biloculares, una cantimplora con agua fresca y calzado cómodo, el trekking por lugares de insólita belleza marca el inicio de este viaje a los orígenes de la Tierra, donde el sonido de la naturaleza convierte el día en inolvidable. Un paseo de dos a tres horas hacia “Quebrada de Don Eduardo” es deslumbrante, donde la perspectiva –entre subidas y bajadas– muestra un paisaje absoluto y diferente a las clásicas vistas del parque. Siempre acompañados por un guía, es sugerente también recorrer en bicicleta este parque triásico, con la posibilidad de estar en contacto permanente con el paisaje. El presente atesora un pasado arqueológico. A cielo abierto, sobre paredones verticales y grandes rocas, se halla una gran cantidad de grabados figurativos –antropomorfos y zoomorfos– y abstractos –de geometría diversa– que expresan una fusión armónica entre naturaleza y cultura, siendo este lugar uno de los más relevantes del arte rupestre argentino. El Parque Nacional preserva una importante riqueza arqueológica. Los primeros hombres, entre los años 640 a.C. y 1180 d.C., utilizaban cuevas y aleros como viviendas, depósitos y enterratorios. Cientos de figuras, serpentiformes, cabezas geometriformes en forma de máscaras, dedos tridígitos, antropomorfos, seres alados, soles. La quebrada que se inicia en la puerta de Talampaya se abre hacia un amplio valle donde hay un paredón de 20 m de ancho con petroglifos. Es uno de los más grandes yacimientos del NOA. Está formado por altos paredones verticales de más de 100 m de altura, que enmarcan un cañón o quebrada en cuyo pie, caídos desde arriba, se halla el grupo principal de petroglifos. En el parque Talampaya han quedado testimonios de los períodos agro alfareros temprano, medio y tardío. Fotos: Diego Diaz @cosasdiaz</p>
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